Historias como las de Xaquín Blanco y Carlos Garrido demuestran que el entrenamiento personalizado puede ser una puerta hacia la autonomía, la estabilidad y, sobre todo, la esperanza. Un ictus y una esclerosis se cruzaron en su camino, pero han encontrado la fuerza para no dejar de ser felices.
En pleno corazón de Vilagarcía, en la calle Arzobispo Gelmírez, existe un gimnasio que no se parece a los demás. Desde fuera, Psinutrain puede parecer un espacio más dedicado al entrenamiento físico, pero basta cruzar su puerta para comprender que dentro se desarrolla un trabajo mucho más profundo. Aquí, el deporte se convierte en un puente entre la fragilidad y la fortaleza, entre la resignación y la superación. Desde su traslado el pasado mes de enero a un nuevo local más amplio, accesible y confortable, el centro ha reafirmado su compromiso con la salud en el sentido más integral de la palabra.